Ella había creado su mundo de fantasía irreal.
un mundo de ilusiones irreales
en el que había poco espacio
para dejar entrar a alguien más y...
quería que todo siguiera igual.
Siempre fue una chica tímida y reservada,
aunque solía abrirse cuando cogía confianza,
no era excesivamente guapa, pero sí muy atractiva,
sin embargo, ella no lo veía así,
y es que a los 14 años, aún no se tiene
la percepción real de las cosas.
No tenía muchos amigos, cuatro o cinco, tirando largo.
Entre ellos estaba esa amiga íntima a quien
le contaba sus cosas, depositando en ella su mayor confianza.
También estaba él, ese chico especial que le gustaba
y en el que depositó su corazón, y fue correspondida.
Al cumplir los 16, sus padres le organizaron una fiesta sorpresa,
una fiesta a la que acudieron sus familiares
y sus escasos amigos, pero para ella era suficiente.
Ni qué decir tiene, que entre esas personas,
estaban su amiga del alma y su amigo especial.
Fue ahí, justo ahí donde empezó a darse cuenta que
algo no iba bien... nada bien.
Empezó a darse cuenta que su amiga había cambiado.
Empezó a darse cuenta que su amigo especial también.
Empezó a darse cuenta que sucedían cosas extrañas.
Empezó a darse cuenta de todo.
Y empezó a darse cuenta...
En ese momento se le rompió el alma, y es que
de lo que había empezado a darse cuenta,
justo en el día de su 16 cumpleaños,
era en que sus mayores apoyos,
se habían enamorado entre ellos.
No sabía si lo que más le había dolido era la traición o
la falta de confianza para contárselo.
Fuera como fuese tenía el alma destrozada.
Si su autoestima ya no era buena, ese día acabó del todo con ella.
Su mejor amiga, esa a la que le había contado sus más íntimos secretos,
sus miedos, sus temores, sus complejos...
Esa que sabía más de ella, que ella misma...
Y su amigo especial, su amor, su todo...
Fue en ese momento cuando empezó a crear su mundo...
Un mundo irreal, en el cual no había cabida para nadie más,
sólo ella podía entrar en él.
Tampoco había espacio para nada material,
era solamente para ella... sólo ella.
Así que como no permitía que entrara nada, ni nadie,
poco a poco empezó a prohibir la entrada a lo más básico de la vida...
LA COMIDA.
Dejó de comer, cada vez que el alimento intentaba entrar en su mundo,
ella lo expulsaba de mil maneras, para que nadie
se diera cuenta de que lo estaba haciendo.
Así pasó mucho tiempo, hasta que...
las personas del exterior de su mundo,
empezaron a darse cuenta de que algo no iba bien...
Pero como ella ya había forjado una gran valla alrededor de su mundo...
era imposible entrar en él.
Y así un día... y otro.
Un mes... y otro.
Hasta llegar a un punto en el que el mundo exterior
ya la había desahuciado...
Pero no le importaba,
quería que todo siguiera igual,
...no era feliz así, pero no quería cambiar nada.

No hay comentarios:
Publicar un comentario